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“No diseño para 90-60-90, siento que no hay nada de creativo en eso”

Vestir: una pasión
“No diseño para 90-60-90, siento que no hay nada de creativo en eso”

Clara Aguayo. Diseñadora uruguaya que está pisando con mucha fuerza en el mundo de la moda. Su carta de presentación: minimalismo y materiales nobles

julio 22, 2016

 

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Por Dolores de Arteaga

Sus palabras suaves. Sus movimientos delicados. Todo su ser parece acompasado a sus creaciones. O sus creaciones a su ser, depende desde donde se proyecte la mirada. Es que así es la diseñadora de ropa Clara Aguayo. Tranquila. Sosegada. Y eso lo transmite claramente en cada una de sus delicadas prendas.

Taro fue el nombre que eligió para su primera colección, con la que ganó el premio Lúmina 2016, otorgado por Punta Carretas Shopping: “Todo estudiante de diseño tiene al Lúmina presente, porque es el concurso de diseño más grande en nuestro país. Es una plataforma de exposición enorme para los diseñadores, una manera de introducirte a tus colegas y también al mercado. Conocí este concurso estando en la Facultad y me presenté dos veces antes de quedar. La tercera vez fue la vencida.”

A Clara le falta la tesis para recibirse de diseñadora textil en el Centro de Diseño. Me contó que piensa hacerla cuando vuelva del viaje a Italia que se ganó en el Lúmina. Un curso de cuatro semanas en el IED (Istituto Europeo di Design), en Milán, del 28 de junio al 3 de agosto.

Desde hace un tiempo disfruta de su rol docente en el Centro de Diseño: “Quiero devolverles todo lo que me dieron. Y que salga gente talentosa”, me cuenta, emocionada.

Clara recién está dando sus primeros pasos en el mundo de la moda. Le espera un gran futuro. Más que presentirlo, lo veo. Solo enterarse cómo fue que vivió el proceso durante los siete meses en los que preparó su colección Taro, es suficiente para comprenderlo: “No me quería perder ninguna parte del proceso creativo. Eran diez conjuntos que tenía que preparar. Si delegaba a modistas parte de mi trabajo, sentía que no estaba colmando mis necesidades. Antes prefería darme la cabeza contra la pared. En un momento, me dije a mi misma: ‘Esta colección entera la voy a hacer yo sola entre las cuatro paredes de mi taller.’” Y así fue. Dice que hoy lo volvería a hacer. Esto pinta en cuerpo y alma a Clara Aguayo.

Dolores: ¿Por qué Taro?

Clara Aguayo: Es un nombre genérico en japonés. Me gustaba cómo funcionaba gráficamente, pero también eso del nombre sin género. Como que traté de desdibujar lo femenino y lo masculino. Quise hacer una colección que fuera empática con el público en general.

D: ¿Es una colección para los dos géneros?

CA: Sí. Traté de que mi colección no fuera unisex, porque para mí el unisex unifica los dos sexos y está más asociado a la ropa deportiva, al jean, al  jogging Hering y al buzo; y tampoco es una colección andrógina, ya que lo andrógino está asociado más al tercer sexo, a una especie de David Bowie. Por eso mi colección no se asocia ni a lo femenino ni a lo masculino, sino que conviven y apoyan y sacan lo mejor del otro. Y si hubieras tenido la oportunidad de ver la colección en la pasarela durante el Lúmina, pasada por los modelos hombres y mujeres, verías que lo logré bastante bien: estaban como desdibujados y sacaban lo mejor del otro. Fue un riesgo que tomé cuando me presenté, porque percibí que la moda estaba yendo hacia ese lado.

D: Cuando decís: “la moda estaba yendo hacia ese lado”, ¿te referís solo al tema de género? ¿O vas más allá con “ese lado”? 

CA: Claro. Para mí la moda está yendo hoy a un lado sin género, pero también va más allá. Se está fusionando la ropa deportiva, la casual, la de salir… Ya no está pasando mucho eso de que si salís te cambias de ropa. Hoy usamos una ropa que combina para los dos lados, que te agregás un accesorio y estás listo para salir de noche, pero también lo usás en el día para una reunión de trabajo. Hoy la moda está yendo hacia un lugar más cómodo.

D: ¿Sabés por qué te nació esa inquietud de diseñar ropa que sirva indistintamente tanto para el hombre como para la mujer?

CA: No sé. Sentí que para mí lo femenino y lo masculino son como dos partes de un todo en equilibrio que está dentro nuestro, y es el momento en que uno abraza su lado masculino o femenino. Aunque yo sea femenina, siento que puedo abrazar mi masculinidad.

 

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“Esta colección entera la voy a hacer yo sola entre las cuatro paredes de mi taller”

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D: ¿Cómo definirías conceptualmente a Taro?

CA: Asociado a la estética, es una colección minimalista, noble y súper cómoda. Desde lo más conceptual, para mí tiene eso que tienen los diseñadores orientales, y es que son serenos pero fuertes. Es como una pausa meditativa. Es como devolver a la moda aquello tan valioso, son los detalles, los pespuntes, las caídas. Siento que es una colección noble. La hice desde un lugar muy humilde, como que las telas tenían que decidir qué querían hacer. (Yohji) Yamamoto (diseñador japonés) habla de que si somos lo suficientemente humildes y serenos en el momento de percibir los textiles, ellos nos dicen para qué lado quieren caer, dónde quieren drapear, qué formas quieren tomar; y que cuando vos trabajás a la par con el textil, es cuando se logran los resultados más bellos, ya que lo hacen desde un lugar solidario.

D: ¿Y si la tuvieras que adjetivar?

CA: Creo que es minimalista y amigable con el usuario. Mi colección le queda bien a mucha gente, ya que me tomé la molestia de probársela a mucha gente, a usuarios diferentes, desde mi madre, mi prima embarazada, hasta a mis amigas que son chiquitas y flaquitas, y a otras que son más altas y grandes. Todas se veían empoderadas y lindas. Lo mismo los hombres, que se veían cómodos, pero hombres al fin.

D: Es decir, diseñás para gente “normal”.

CA: Es que justamente me encanta diseñar ropa para mujeres normales.  No me inspiro en modelos, no diseño para 90-60-90. Siento que no hay nada de creativo en eso. Probar la ropa de esta colección a la gente, para mí fue un cierre perfecto.

D: ¿Materiales?

CA: Todos nobles, naturales. Si puedo solo mantenerme con lana, lo hago. Y si no, lino o algodones. Pero no salgo de eso. Compro telas en diferentes lugares en Montevideo donde me conocen como “la loca por las lanas” (risas).

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“Siento que es una colección noble. La hice desde un lugar muy humilde, como que las telas tenían que decidir qué querían hacer”

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D: ¿Nunca usarías algo sintético?

CA: Sí, pero para estampados con sublimación. Y para eso necesitás más del 80 por ciento de poliéster, para que quede bien el estampado. Me gusta la moda sustentable, también por una cosa energética que tienen los materiales nobles. Siento algo muy difícil de decir con palabras, algo especial cuando los toco y los siento…

D: Paleta de colores…

CA: El negro, el rojo, el crudo; y los azules me encantan. El azul es como que está conectado con el alma, es increíble.

D: ¿Cómo definirías tu estilo? 

CA: Minimalista y cómodo. Silencioso, no escandaloso. Me gusta quedarme a un lado. Generalmente visto de negro y muy simple. Soy un poco vaga, de tanto trabajar con ropa, a veces no te importa cómo te vestís.

D: Lugar donde te comprarías ropa en Montevideo.

CA: En el Atelier de Ana Livni.

D: Diseñadores internacionales que te inspiren.

CA: Yamamoto, que ya lo nombré, es mi eterno referente. Su filosofía es increíble. Veo todas sus prendas y me parecen conmovedoras. Tiene esa cosa que yo busqué en mi colección. Es tan sereno pero a la vez tan fuerte… Economiza tanto las palabras, las elige tan bien, y lo mismo con sus textiles; es como un hombre en equilibrio-creativo-emocional. También me gusta Rei Kawakubo, diseñadora japonesa que le da mucho valor a lo experimental, a lo abstracto. Es súper feminista y muy empoderada, pero tiene esa cosa oriental que diseña mucho en negro con acentos rojos. Otro que me gusta es Rick Owens, que tiene mucho de lo minimalista.

D: ¿Cómo te ves a futuro? ¿Te proyectás?

CA: Sí, claro. Si bien soy serena, soy súper activa. Tengo un proyecto de hacer una marca tipo atelier, con una íntima amiga que también es diseñadora. La idea es un atelier como el Jessica Trosman o como el de Ana Livni en la Ciudad Vieja de Montevideo; cuando vuelva de Italia quiero plasmar esa idea. Por eso me gustaría que la tesis de mi carrera sea en relación a mi marca. Ahora que tengo todos los contactos, depende de que haga las cosas. Ahora no tengo  excusas.

 

Contacto:
Clara Aguayo
Mail: clariaguayo@gmail.com
Instagram: clariannann

 

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 Fotos: Martín Hernández; Adrián Echeverriaga (para Revista Galería); Renata Casanova; Brian Ojeda. 

 

 

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Acerca del autor

Me llamo Dolores de Arteaga y soy del 70. Amo la vida, con sus dulzuras y sus sinsabores, con mi pasado y mi presente. Tengo un largo camino recorrido como mujer y como ser humano, con todo lo que estas palabras implican. Fui niña y adolescente. Soy hija y madre, mujer de mi marido y amiga. ¿Mi marido? Mi pilar, el compañero que elegí desde que lo conocí, que nunca me cortó las alas para volar. ¿Mis hijos? Son lo más importante y fuerte que me pasó desde que nací. ¿Mis amigas? Son del alma, fueron mi propia elección, son mi otro yo, ven la vida con mis mismos lentes. sobremi Fui maestra, dueña de una tienda de segunda mano y ahora soy bloggera. Siempre digo que mis ciclos duran diez años; me gustan los cambios, reinventarme cada tanto. Me parece que las mutaciones forman parte del movimiento y de la riqueza de la vida. A partir de los 40 sentí que estaba empezando la otra mitad de mi existencia y se me despertaron gustos e intereses que quizás estaban dormidos. Me siento más entusiasta ahora que a los 20. Se preguntarán “¿qué se le dio por hacer un blog?”. Tengo intereses de todo tipo. Considero que leer es uno de los placeres de la vida, que el arte nos estimula los sentidos y que viajar nos enriquece el intelecto y el alma. Siempre me gustó descubrir la otra cara de las ciudades, hacer hallazgos donde no es fácil identificar a primera vista, descubrir y redescubrir lugares, conocer a la gente, estudiar la naturaleza humana en sus diferentes realidades, hurgar un libro hasta el cansancio, improvisar críticas de cine de lo más personales con amigas, salirme del clásico circuito pautado por unos pocos y estar pendiente de qué se puede hacer acá, allá o donde fuere. Pero sobre todo, me gusta reírme, y si es a carcajadas, mejor todavía. También soy una máquina de registrar datos. Siento un disfrute especial cuando lo hago. Mis amigas me llaman las “páginas amarillas”. Y hasta acá llegué para no aburrirlos hablándoles de mi. ¡Entren a descubrir el blog! ¡Para mí es un verdadero disfrute hacerlo!

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