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Majo Borges reseña Gonchi, documental tan esperado por todos los uruguayos

abril 22, 2015

 

Película: Gonchi (Luis Ara, Federico Lemos. Uruguay, 2015)

Lo excepcional de una vida

Por Ma. José Borges

 

Se estrenó esta semana una película esperada, que combina hechos fundamentales de la historia deportiva uruguaya con las peculiaridades de una vida excepcional. Algo que suena familiar para aquellos que saben de qué hablamos cuando escuchan el apodo “Gonchi”, pero que puede sorprender a los más jóvenes. Gonzalo Rodríguez -piloto de Fórmula 3000 y Cart- murió en 1999, por lo que quien tenga menos de 20 años conocerá la historia únicamente por lo que le contaron.

Para quienes conocimos detalles de su desempeño y recordamos claramente el día de la noticia trágica, este filme es una manera de revivir su carrera, sus logros, la ironía de su destino y esa década de los ‘90 que se ve reflejada en los materiales periodísticos de archivo, las personalidades que aparecen y hasta los sponsors de la época. Para quienes desconocen los detalles esta película tiene el valor de recuperar a ese personaje tan auténticamente uruguayo, protagonista de una sucesión de desafíos, corajes y éxitos, tanto profesionales como humanos. A nivel deportivo es el registro de lo más lejos que ha llegado un automovilista nacional en el panorama internacional, con sus causas y efectos.

Es destacable el trabajo de producción del filme, que logró entrevistas con algunos de los corredores más importantes del mundo, con los dueños de los equipos y los mecánicos que rodearon a Gonzalo Rodríguez, algunos de los cuales se convirtieron en su familia en el exterior del país. En Londres, por ejemplo, un niño creció con Gonchi como hermano mayor, ya que el uruguayo vivió en su casa durante 5 años, cuando probaba suerte en el circuito británico sin poder costearse un alojamiento propio. Familiares, amigos, fotógrafos y periodistas completan el panorama de testimonios que reconstruyen la historia, en formato de reportaje.

Es meritorio en ese sentido el puzzle logrado con las voces reunidas, que arman y desarman 28 años de una vida intensa: las decisiones de juventud, las apuestas por el mundo, las ambiciones, derrotas y victorias, con el valor agregado de los ricos materiales de archivo. Y hay detalles que son hallazgos, como el detrás de cámara de algunas de las fotos con las que Gonzalo quedó inmortalizado en la retina popular.

Los más puristas del género documental encontrarán objeciones en los aspectos formales de realización, ya que, si bien está muy bien filmada, tiene un estilo audiovisual más propio de la publicidad, y recurre demasiado a la música solemne en los momentos claves, previniendo al espectador sobre la llegada de la emoción. Sobre el final quizás sobren algunas escenas del funeral, que resultan demasiado íntimas a la vista de un espectador de cine.

Pero se trata de una de esas historias increíbles, que podría haber sido escrita por el mejor guionista de Hollywood. Infalible, la conexión con el público está asegurada y tiene el peso para permanecer en el espíritu del espectador a la salida del cine, con imágenes y sensaciones que van decantando cuando pasan las horas.

Casi todos los entrevistados coinciden en lo llamativo de la sonrisa de este joven, que no cambiaba, aunque la posición en el podio no fuera la deseada. Quizás ese gesto de alegría, tan puro, tan libre de la melancolía uruguaya, sea la mejor herencia que nos dejó.

 

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Acerca del autor

Me llamo Dolores de Arteaga y soy del 70. Amo la vida, con sus dulzuras y sus sinsabores, con mi pasado y mi presente. Tengo un largo camino recorrido como mujer y como ser humano, con todo lo que estas palabras implican. Fui niña y adolescente. Soy hija y madre, mujer de mi marido y amiga. ¿Mi marido? Mi pilar, el compañero que elegí desde que lo conocí, que nunca me cortó las alas para volar. ¿Mis hijos? Son lo más importante y fuerte que me pasó desde que nací. ¿Mis amigas? Son del alma, fueron mi propia elección, son mi otro yo, ven la vida con mis mismos lentes. sobremi Fui maestra, dueña de una tienda de segunda mano y ahora soy bloggera. Siempre digo que mis ciclos duran diez años; me gustan los cambios, reinventarme cada tanto. Me parece que las mutaciones forman parte del movimiento y de la riqueza de la vida. A partir de los 40 sentí que estaba empezando la otra mitad de mi existencia y se me despertaron gustos e intereses que quizás estaban dormidos. Me siento más entusiasta ahora que a los 20. Se preguntarán “¿qué se le dio por hacer un blog?”. Tengo intereses de todo tipo. Considero que leer es uno de los placeres de la vida, que el arte nos estimula los sentidos y que viajar nos enriquece el intelecto y el alma. Siempre me gustó descubrir la otra cara de las ciudades, hacer hallazgos donde no es fácil identificar a primera vista, descubrir y redescubrir lugares, conocer a la gente, estudiar la naturaleza humana en sus diferentes realidades, hurgar un libro hasta el cansancio, improvisar críticas de cine de lo más personales con amigas, salirme del clásico circuito pautado por unos pocos y estar pendiente de qué se puede hacer acá, allá o donde fuere. Pero sobre todo, me gusta reírme, y si es a carcajadas, mejor todavía. También soy una máquina de registrar datos. Siento un disfrute especial cuando lo hago. Mis amigas me llaman las “páginas amarillas”. Y hasta acá llegué para no aburrirlos hablándoles de mi. ¡Entren a descubrir el blog! ¡Para mí es un verdadero disfrute hacerlo!

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