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Uruguay, ¡está de fiesta!

LC en Portones
Uruguay, ¡está de fiesta!

La curiosidad fue el motor que llevó a Antonio di Candia y a Federico Estol a materializar su aventura en Fiestas del Uruguay, una publicación con un apretado calendario de celebraciones autóctonas para descubrir

septiembre 26, 2016

 

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Por Martina Pérez. Fotos Federico Estol

Cada vez me convenzo más que el autoconocimiento es una de las herramientas más importantes y poderosas, sino la más, que una persona puede desarrollar durante su vida. Y que mientras antes la adquiera, mejor. De la misma manera pasa, pienso yo, si extrapolamos a una colectividad, a un pueblo. ¿Cómo nosotros, los uruguayos, podemos proponernos lo que sea como colectivo, sin saber antes quiénes somos o de dónde partimos?

Y yo no sé cómo estamos parados los uruguayos como sociedad en este sentido. No quiero generalizar ni tampoco tengo los conocimientos para opinar si somos o no un pueblo que se conoce a sí mismo. Sí sé y me consta por experiencia propia –viví en cuatro departamentos, Montevideo incluido- que Uruguay dista muchísimo de ser el país triste y aburrido que, a veces, quieren hacernos creer algunos viejos estereotipos. En lo personal, cuestiono esas etiquetas que nos estampamos sin pensar, casi en piloto automático, muchas veces sin siquiera haber asomado nuestras narices unos kilómetros por fuera de nuestro pequeño submundo, desde algún rincón, cualquiera sea, de nuestra querida Montevideo.

“Es difícil querer y entender lo que no se conoce”, escribe Juan Carlos López, conductor del emblemático programa Americando, desde el prólogo de Fiestas del Uruguay (Mar Dulce, 2009), una publicación que recopila medio centenar de fiestas que año a año se celebran sobre nuestro suelo. Un libro del que tuve el enorme placer de participar hace casi diez años y que hoy releo y pienso: ¡Cuánta razón en las palabras de Juan Carlos!

Conocernos. Esa es la primera invitación que para mí subyace en el libro del antropólogo Antonio di Candia y del fotógrafo Federico Estol, dos amigos que recorrieron nuestro país, mochilas al hombro, a veces a dedo, otras en camiones de fruta y verdura del Mercado Modelo, durmiendo incluso a la intemperie “o en la casa de alguien amable que vivía en la zona, también alguna comisaría o iglesia supo ser refugio de la noche”, tal como cuentan en su libro.

Sin mucha brújula pero con todos los sentidos dispuestos, valiéndose de medios caseros y nutriéndose del clásico boca a boca, especialmente de los vendedores ambulantes -informantes calificados si los había-, Antonio y Federico se convirtieron en verdaderos “cazafiestas”. Ansiosos ante tanto nuevo estímulo, llegó un punto que se vieron obligados a acotar y eligieron 53 de las aproximadamente 150 celebraciones que cada año se realizan en todo el Uruguay. La antropología y la fotografía fueron cada una un medio para interpretar lo humano, al tiempo que herramientas para enfrentar su gran reto.

“No, no somos tan tristes ni aburridos, no somos solo grises y azules. A veces también cantamos y bailamos, también somos creativos, también somos respetuosos del otro y también tenemos muchos colores”, continúa Juan Carlos en el prólogo. Y Fiestas del Uruguay es una prueba tangible de esta afirmación.  Sus páginas muestran lo que en la mayoría de los casos no conocíamos. “Por tanto nos ayudan a afincarnos, a tener más sentido de pertenencia, a querernos más”.

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“No, no somos tan tristes ni aburridos, no somos solo grises y azules. A veces también cantamos y bailamos, también somos creativos, también somos respetuosos del otro y también tenemos muchos colores”

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Cada fiesta es única e irrepetible, coinciden los autores del libro. “Cada vez que asistíamos a una fiesta nos emocionaba todo. En particular la intensidad con que la gente vivía esos momentos, cómo participaba y la alegría constante durante esos días. Muchas veces nos pareció estar en otro país. Colores, aromas, paisajes, personajes y tradiciones desconocidos nos transportaban a otros lugares y al mismo tiempo, reafirmaban la identidad multicultural de la que estamos hechos. Fue un hallazgo personal y conmovedor  que merecía ser transmitido a otros”.

Y así lo hicieron. El libro despliega un amplísimo abanico de fiestas. Las hay antiguas, jóvenes, de todos los departamentos del país. Conocidas a nivel nacional e incluso internacional o desconocidas para la mayoría de los uruguayos, populares o cerradas, etcétera.

En lo personal, mi trabajo en el libro consistió en llevar al papel los datos, las experiencias y las sensaciones que Antonio y Federico me trasmitían con tanta pasión y detalle. Gracias a ese ánimo, que en mí tuvo un efecto contagio, tuve el placer de descubrir rincones y celebraciones antes impensados. Muchas otras fiestas todavía están entre mis escapadas pendientes cada año.

Aquí va para ustedes una selección pequeña y totalmente arbitraria de aquellas celebraciones que por alguna u otra razón, me resultaron inolvidables.

 

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“Las fiestas cumplen un rol social muy determinado en cada comunidad. Cuando uno festeja los miembros de una futura pareja se conocen; las personas olvidan su rutina y la identidad queda reafirmada una vez más”.
Antonio di Candia

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Fiesta de la Primavera

 

 

“El mismo día de la fiesta la actividad comienza temprano. Apenas pasadas las 9 de la mañana ya se puede ver a visitantes y lugareños avanzando por Artigas y Puig, algunos por las veredas y muchos por las calles por las que en una hora transitarán las carrozas. El paisaje humano es el típico de cada primavera: los mochileros, los alegres descamisados y por supuesto las familias que caminan por la calzada buscando un buen lugar, en lo posible sombreado, para no perderse detalle de la fiesta pero tampoco ser castigado por el fuerte sol de octubre.

Alrededor de las 10 de la mañana la banda municipal abre el desfile, mostrando coordinación y gracia y secundada por los estudiantes que arremeten con fuerza, sabiéndose dueños de las calles y demostrando cómo se celebra la primavera. Exhiben sus carrozas con orgullo, bailan, cantan y se ríen acompañados por los miles de espectadores que siguen la fiesta a lo largo de las 15 cuadras por las que se extiende la caravana. En el transcurso de la mañana, las carrozas avanzan con sus alegorías y sátiras, sus sonidos y colores, cosechando generosos aplausos. Al terminar el recorrido, ya entrada la tarde, los carros duermen en la plaza en tanto participantes y público se confunden en la península, dispuestos a disfrutar de una jornada de espectáculos musicales y apagar el calor en las aguas del San Salvador”.

Lugar: Dolores, Soriano. Año de origen: 1960. Fecha: Segundo domingo de octubre.

 

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Encuentro con el Patriarca

 

 

“Como cada setiembre desde 1995, casi un centenar de aparcerías de todo el país llega a Paysandú, a la Meseta de Artigas, siete kilómetros distante de donde fuera Villa Purificación, sede del gobierno federalista, para celebrar al “defensor de los pueblos  libres”. La simbología y majestuosidad del lugar resultan el marco ideal para un multitudinario homenaje que, al menos para las aparcerías, comienza mucho antes del día del acto”. (…)

“A las 11 de la mañana el lugar está colmado. Entre gritos, silbidos y aplausos del público, la entrada en fila de las aparcerías es todo un espectáculo. Banderas, boinas y ponchos con los colores artiguistas forman un río desbocado que confluye en el monumento al prócer. Los jinetes y espectadores van ocupando sus sitios alrededor del estrado a los pies del monumento, custodiado por integrantes del Cuerpo de Blandengues, en un enorme semicírculo que crece con el pasar de los minutos.  Mientras tanto y en menos de dos horas, se acabó la venta de asado con cuero. Fueron 15 las vaquillonas destinadas a reunir fondos para la escuela de la zona.

“Comienza el acto con la palabra de las autoridades presentes y los representantes de la aparcerías. La multitud entona los himnos Nacional y a Paysandú y se colocan ofrendas al pie del monumento. El punto más emotivo llega con la interpretación de A Don José, el himno popular del prócer por excelencia. Los gauchos apoyan los sombreros contra su pecho. Mujeres, hombres y niños, jóvenes y ancianos, sanduceros y visitantes, cantan bajito al general. Durante esos minutos, todos acompañan y hasta el turista más ajeno se siente paisano”. (…)

Lugar: Meseta de Artigas, Paysandú. Año de origen: 1995. Cuándo: Fin de semana próximo al 23 de setiembre. 

 

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Fiesta Rusa de San Javier

 

 

“Rostros con aires eslavos, atuendos típicos rusos, matrioshkas, y girasoles por doquier, platos y licores que invitan a viajar a la tierra de los zares. El Club Máximo Gorki, a pocos metros del río Uruguay, presenta las mismas figuras que suelen verse cada invierno en la Fiesta Rusa de San Javier. A casi un siglo de la llegada de una pequeña comunidad de rusos al oeste del departamento de Río Negro, los descendientes de aquellos inmigrantes reiteran año a año su homenaje a la patria de sus ancestros. (…)

Mientras los braseros humeantes indican que falta poco para el almuerzo, los artesanos acercan a curiosos visitantes sus historias de antaño “(Nuestros ancestros) estaban cansados de las presiones fiscales del zar de la época”, cuenta Tatiana Gaivoronkski, nieta de los fundadores de San Javier, quien se explaya en su versión del asunto. Expertos agricultores, los colonos se arremangaron ni bien llegaron. “Cuando comenzaron a plantar girasoles, los criollos se reían: ‘¡Estos gringos están plantando flores!’, decían”, apunta Tatiana, orgullosa de su origen. Otro artesano local afirma que hasta los 5 años no hablaba en castellano, y ostenta ser el nieto del primer uruguayo nacido en el pueblo, ya que su bisabuela dio a luz a los trece días de arribar a Puerto Viejo, relata mientras sirve el kvas”. (…)

Lugar: San Javier, Río Negro. Año de origen: 1913. Fecha: Domingo más próximo al 27 de julio. 

 

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Festival de Minas y Abril

 

 

“Aquí parece que hubiera bajado Dios”, dijo el jinete, maravillado al llegar a la Sierra del Penitente. El hombre a caballo no estaba solo en aquel encuentro. El destino quiso que Santiago Chalar fuera testigo de aquellas palabras que, tiempo después, junto a su gran socio Santos Inzaurralde, convertiría en una de las más lindas estrofas del himno minuano por excelencia: ‘Minuano donde tú vayas / No te canses de decir / Que si Dios baja a la tierra / Por el altar de la sierra / Baja en Minas y en Abril’. (…)

Fiel a la letra de su “himno” y a sus autores, cada año el habitante de Lavalleja homenajea a su tierra como corresponde, a caballo y en abril. Con los primeros soles de otoño, la capital de Lavalleja se prepara para el desfile de caballería gaucha sobre sus calles empinadas y el gran encuentro de folclore en el amplio predio del Parque Rodó. (…)

Durante el transcurso del festival, los minuanos aprovecharán la ocasión para recordar al gran hombre detrás del evento, el querido Chalar, hoy desaparecido, quien durante toda su vida sirvió a la gente no sólo con su inspiración y su voz, sino también con su profesión de médico, bajo su verdadero nombre Carlos Paravís. Paravís fue, junto a Inzaurralde, el impulsor de este festival minuano que desde su concepción y hasta hoy tiene como fin la entera recaudación de fondos para el hospital público de Minas, Doctor Alfredo Vidal y Fuentes”. (…)

Lugar: Minas, Lavalleja. Año de origen: 1984. Fecha: Última semana de abril. 

 

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Carnaval de Artigas

 

 

“Al caer la tarde, la ciudad de Artigas comienza a transformarse. Faltan algunas horas para que la principal arteria de la capital norteña, la avenida Coronel Carlos Lecueder, deje atrás su aspecto estructurado y formal para convertirse en una exuberante pasarela y temblar frenética al ritmo del samba. Apenas el sol se descuida y baja la guardia, los artiguenses se sacuden la siesta y salen a las calles del Centro, dispuestos a asegurarse la mejor ubicación a lo largo de las siete cuadras por las que se lucirá, durante tres noches, su mayor fiesta popular, el Carnaval. (…)

Entre los turistas brasileños predominan los hermanos de Quaraí, que cruzan la frontera como espectadores y también como participantes resignados del carnaval de Artigas, luego de haber perdido el suyo propio a mediados de los 80 ante el innegable protagonismo de las vecinas escuelas de samba artiguenses. Así fue como surgió, en 1986, una de las mayores fiestas de carnaval uruguaya. El actual concurso está inspirado en el carnaval de Río de Janeiro, adaptando sus reglamentos, músicas, bailes y estilos estéticos a la cultura local. Desde su origen, las escuelas de samba mantienen el protagonismo indiscutido de la fiesta. (…)

Una a una las escuelas se irán sucediendo, tomando pedacitos de historia y transformándolos en obras teatrales ambulantes. La misma avenida que une a la ciudad de Artigas con su hermana Quaraí se convertirá en una escenografía gigante, una suerte de pasarela sobre la cual las escuelas desfilarán en dirección al puente internacional de La Concordia, sobre el río Cuareim. A pocas cuadras del puente que une ambos países, la procesión de Alegorías finaliza su presentación para luego dormir a orillas del Cuareim y esperar el nuevo día. Durante tres noches, la alegría no será solo brasileña”.

Lugar: Ciudad de Artigas, Artigas. Año de origen: 1986. Tres jornadas en Carnaval. 

 

 
Y… ¡qué siga la fiesta!

 
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Las recién citadas son sólo cinco festividades que forman parte de nuestro nutrido calendario de fiestas nacionales. El libro Fiestas del Uruguay reúne 53 y se consigue en Libros – Libros de Portones a 890 pesos.

 

Me despido con una recopilación musical tan variada y personal como el temario de celebraciones propuesto. Muchas de estas canciones me ayudaron a la hora de revivir algunas de las fiestas del libro y ojalá los inspire a ustedes a armar su propio calendario festivo y a celebrar nuestros muchos colores.

Hacer click en tema

Santa Marta / Larbanois & Carrero
Caminando / Hugo Fattoruso
A Don José / Alfredo Zitarrosa
Colombina / Jaime Ross
Ta Llorando / Los Olimareños
Tu Vestido / Ana Prada
Minas y Abril / Santiago Chalar
Frontera / Jorge Drexler
Polvo de Estrellas / Karibe con K
Cadillac Solitario / Buitres
La Marcha Tropical / Juan Campodónico
Chiquillada / José Carbajal
Grandes Éxitos / Julio Sosa
Atención Francia / Tabaré Cardozo

 

Contacto
Antonio di Candia adicandia@gmail.com / Federico Estol fedestol@gmail.com

 

 

 

 

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Acerca del autor

Me llamo Dolores de Arteaga y soy del 70. Amo la vida, con sus dulzuras y sus sinsabores, con mi pasado y mi presente. Tengo un largo camino recorrido como mujer y como ser humano, con todo lo que estas palabras implican. Fui niña y adolescente. Soy hija y madre, mujer de mi marido y amiga. ¿Mi marido? Mi pilar, el compañero que elegí desde que lo conocí, que nunca me cortó las alas para volar. ¿Mis hijos? Son lo más importante y fuerte que me pasó desde que nací. ¿Mis amigas? Son del alma, fueron mi propia elección, son mi otro yo, ven la vida con mis mismos lentes. sobremi Fui maestra, dueña de una tienda de segunda mano y ahora soy bloggera. Siempre digo que mis ciclos duran diez años; me gustan los cambios, reinventarme cada tanto. Me parece que las mutaciones forman parte del movimiento y de la riqueza de la vida. A partir de los 40 sentí que estaba empezando la otra mitad de mi existencia y se me despertaron gustos e intereses que quizás estaban dormidos. Me siento más entusiasta ahora que a los 20. Se preguntarán “¿qué se le dio por hacer un blog?”. Tengo intereses de todo tipo. Considero que leer es uno de los placeres de la vida, que el arte nos estimula los sentidos y que viajar nos enriquece el intelecto y el alma. Siempre me gustó descubrir la otra cara de las ciudades, hacer hallazgos donde no es fácil identificar a primera vista, descubrir y redescubrir lugares, conocer a la gente, estudiar la naturaleza humana en sus diferentes realidades, hurgar un libro hasta el cansancio, improvisar críticas de cine de lo más personales con amigas, salirme del clásico circuito pautado por unos pocos y estar pendiente de qué se puede hacer acá, allá o donde fuere. Pero sobre todo, me gusta reírme, y si es a carcajadas, mejor todavía. También soy una máquina de registrar datos. Siento un disfrute especial cuando lo hago. Mis amigas me llaman las “páginas amarillas”. Y hasta acá llegué para no aburrirlos hablándoles de mi. ¡Entren a descubrir el blog! ¡Para mí es un verdadero disfrute hacerlo!

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